La biomasa es toda aquella materia orgánica, de origen vegetal o animal, susceptible de aprovechamiento energético. Las de mayor uso en España son los orujillos (de aceite o uva), huesos de aceituna, cáscaras de frutos secos y los residuos agrícolas, de montes e industrias forestales (en forma de astillas o "pellets").
Sus principales aplicaciones son la producción de agua caliente sanitaria, sistemas de calefacción, caldeo de agua de piscinas y procesos industriales.
Las modernas calderas de biomasa disponen de alimentación de combustible en contínuo (automatizada) y limpieza automática del intercambiador, con rendimientos de hasta el 90% y sin producción de humos visibles.
Para su uso es necesaria la utilización de un silo de almacenamiento. El sistema de compactación de cenizas con que cuentan las calderas actuales evita la retirada frecuente de las mismas, reduciendo esta tarea a 2 o 3 veces por temporada.
La combinación de una caldera de biomasa con un sistema de energía solar térmica es particularmente respetuosa con el medio ambiente y conlleva importantes ahorros anuales.
El ahorro en coste de combustible del pellet, o el hueso de aceituna, respecto del gasóleo, puede estar en el orden del 40-60% (según la zona considerada)
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